La triste vida de los idealistas.
Literalmente lo dio Todo,
para cumplir el noble ideal
de equilibrar la balanza.
Tomó las decisiones que nadie quiso.
Ejecutó con impecable maestría
un plan de alcances cósmicos.
Al final de sus días, en las montañas,
unos tipos bien resentidos
llegaron y lo mataron, sin debido proceso.
Eso nos pasa a todos los idealistas,
por querer salvar la mitad de la Humanidad.
La ironía es que haya sido Red Skull
quien le dijo cómo obtener Alma.
Gamora: ¿Lo hiciste?
El Idealista: Sí.
Gamora: ¿A qué costo?
El Idealista: Lo perdí todo.
Lección para futuros idealistas:
NO vale la pena perseguir ideales.
En el mejor de los casos,
te morirás de aburrimiento,
si los consigues.
El ideal es siempre mostrenco.
La verdadera Realidad es distinta
a lo que crees.
Los ideales pretenden cortar
una parte de la Realidad,
como si fuese un trozo de carne.
La carne eres tú.
Los planetas NO necesitan
tu permiso para moverse.
Si de tu voluntad dependiese,
los planetas chocarían,
como trenes sin mantenimiento.
Los ideales son como la sal.
Sin ellos, la vida pierde sabor.
Con mucha intensidad,
provocan genocidios étnicos.
Este poema es incompleto:
puedes agregar el nombre de
tu idealista favorito.
Sólo pondré un ejemplo:
Peter Thiel.






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